Como no podía ser de otro modo, una vez he tenido tiempo de actualizar éste más que abandonado blog,(es de sabios rectificar) el sistema se ha vengado y no me ha reconocido como usuario.
Así pues, tras varios (y vagos) intentos de recuperar mi identidad y demostrar que no era una intrusa, he optado por crear otra cuenta.
Heme aquí, de nuevo. Más vale tarde que nunca.
Ufff... ¿Por dónde empezar? Han pasado tantas cosas desde la última vez...
Como en los programas cutres de Nochevieja, haré un rápido remember. Espero no olvidar nada...
Después de tratar el tema del surf con Andrea, mi aventura pasó a un plano totalmente distinto. Para el tercer informativo, Israel (mi intrépido compañero) y yo, decidimos tratar a grosso modo el tan polémico bulling. Fuimos al ex instituto de Isra y allí hablamos con la directora, una mujer maja aunque con ese punto típicamente retrogrado que pretende esconderse tras un progresismo forzado. ¿Sabéis a lo que me refiero, no? Una buena mujer sin duda, pero inconforme con casi todo lo que salía de su alcance. No es de extrañar pues, que se pusiera a la defensiva cuando mencionábamos la existencia en los centros escolares de los abusos verbales, golpes, suicidios, bandas...No generalizábamos, por supuesto, pero le informábamos de que no éramos los únicos conocedores de aquel, como llamarlo, ¿secreto a voces?
La entrevista estuvo bien. Ella colaboró aunque su información fue más que previsible. Es curioso, pero (al menos para mi) la esencia de la noticia estaba en las palabras de los niños que entrevistamos después en la calle.
Es evidente que al tratarse de menores difuminamos sus caras en el Liquid (con esas máscaras tan difíciles de poner...) pero daba igual. Lo que decían era tan transparente que no hacía falta un rostro para darles credibilidad.
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